sexta-feira, abril 25, 2008
quinta-feira, abril 03, 2008
Sons
Com o travesseiro junto à boca seus ruídos quase não alcançavam os vizinhos.
Tinha as costas largas, os olhos azuis e um olhar de rara alegria.
Ojos negros
Olhos negros profundos, azulejos alicateados nas paredes do fundo, e um conjunto de vozes, ruídos e dialetos distintos completam o ambiente. Seus cabelos igualmente negros mexiam com o vento. Acho que foi por isso que vim até aqui.
Delic
Delic, deli, declicatessen..... um provedor de diferentes artigos de sabores raros, para os mais distintos paladares, diriam os antropófagos daquela vizinhança.
El tiempo pasa
-- Usted es una bestia!
Yo no contesto, ni protesto... es la edad, la neurosis empeora.
quarta-feira, março 19, 2008
Janela
Daqui da minha janela, desde seus olhos azuis com que enxergava o mundo, me contou que a capela da igreja da frente poderia bem ser do Sacre-Coeur, e que aquilo tudo ali embaixo tinha um ar de Montmartre. Sorri e levei-lhe um pouco mais de vinho com meus lábios. Deixei uma gota escorrer e lambi-lhe o pescoço. Sem dizer palavras nos acostamos na cama fria. Por cuidado mantive a janela aberta, e sonhamos juntos com Paris.
Cortazar
El Río, by Julio Cortázar
Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras.
Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y adjetivos y recuentos. Merecerías a alguien más dotado que yo para que te diera la réplica, entonces se vería alzarse a la pareja perfecta, con el hedor exquisito del hombre y la mujer que se destrozan mirándose en los ojos para asegurarse el aplazamiento más precario, para sobrevivir todavía y volver a empezar y perseguir inagotablemente su verdad de terreno baldío y fondo de cacerola. Pero ya ves, escojo el silencio, enciendo un cigarrillo y te escucho hablar, te escucho quejarte (con razón, pero qué puedo hacerle), o lo que es todavía mejor me voy quedando dormido, arrullado casi por tus imprecaciones previsibles, con los ojos entrecerrados mezclo todavía por un rato las primeras ráfagas de los sueños con tus gestos de camisón ridículo bajo la luz de la araña que nos regalaron cuando nos casamos, y creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme.
Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, es como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estaría tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de mi lado donde el deseo es posible y hasta reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que este amanecer donde empiezan a rodar los primeros carros y los gallos abominablemente desnudan su horrenda servidumbre. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos.
http://www.geocities.com/juliocortazar_arg/
De Final del juego Cortázar, Julio; Ceremonias, Barcelona, Seix Barral, 1994
domingo, dezembro 09, 2007
Vozes da Seca

Seu doutô os nordestino têm muita gratidão
Pelo auxílio dos sulista nessa seca do sertão
Mas doutô uma esmola a um homem qui é são
Ou lhe mata de vergonha ou vicia o cidadão
É por isso que pidimo proteção a vosmicê
Home pur nóis escuído para as rédias do poder
Pois doutô dos vinte estado temos oito sem chover
Veja bem, quase a metade do Brasil tá sem comer
Dê serviço a nosso povo, encha os rio de barragem
Dê cumida a preço bom, não esqueça a açudagem
Livre assim nóis da ismola, que no fim dessa estiagem
Lhe pagamo inté os juru sem gastar nossa coragem
Se o doutô fizer assim salva o povo do sertão
Quando um dia a chuva vim, que riqueza pra nação!
Nunca mais nóis pensa em seca, vai dá tudo nesse chão
Como vê nosso distino mercê tem nas vossa mãoComposição: Luiz Gonzaga / Zé Dantas
Extraia o sumo: CD Luiz Gonzaga e Fagner ABC do Sertao 1988
sábado, dezembro 08, 2007
Jardins de Iemanjá
Mestre Marçal

"mas eu não posso sair daqui sem o meu sorriso".
Acharam a dentadura depois, numa caixa de sapatos.
Extraia o sumo: CD Mestre Marçal, TV Cultura Programa Ensaio
Food chain, reversed
Peter Drucker

The 21st century will be the century of choices, (… not the century of the internet).
Plus Ultra
Once upon a time, at a mountain in Nepal

From Setu, a holyman:
You are very lucky to be here. This is a heavenly place. You should be thankful to be here. Because of your parents and ancestors you are able to be here today. So, be also thankful for them.
Livre-tradução, busco
Alma Feminina
Nus
sexta-feira, dezembro 07, 2007
Groene ogen
quinta-feira, dezembro 06, 2007
Fusion cuisine: às vezes dá certo, às vezes não... (1)
Volta e meia me encontro falando de coisas do 'meu tempo'. Haja vista que 'meu tempo' continua a ser meu, bem-vivido, creio. Todavia, algumas primaveras já se passaram, admito.
Não obstante anseio pelas vindouras. É como costumo dizer nos meus encontros soteropolitanos de verão: este carnaval foi bom demais! Melhor do que este só o do ano que vem.
Mas como eu dizia... no 'meu tempo' chamava-se de mistureba. Hoje é mais polido falar de fusion cuisine. Mas como já avisava a cultura popular: às vezes dá certo, noutras vezes...
Um dia misturaram farinha, dendê, cebola e castanha-de-caju (suponho que o camarão seco veio depois...), e inventaram o vatapá. O qual, imagino, tenha significado literalmente: "vá tapar a tua fome com estes únicos restos que tenho na cozinha".
Adoro cozinhar peixes com frutas cítricas, e farofa de milharina com maracujá, que são sempre sucesso.Todavia, felizmente, imagino, nunca vi acarajé de brigadeiro, e só de imaginar...
quarta-feira, novembro 28, 2007
Fusion cuisine: às vezes dá certo misturar, noutras vezes… (2)
Ou foi o sol no caminho de volta, ou foi o pepino no caminho de baixo. Fato consumado, é que passado quarenta anos desde aqule fatídico dia o 'Velho' não podia nem olhar para o dito sem ânsia de vômito. E logo ele que gabava-se à mesa de "comer de tudo", ou melhor, quase tudo.
É como eu dizia, às vezes dá certo misturar, noutras vezes…
Para alguém que como ele julgava fatada de bode, ou salmão defumado, iguarias únicas, a pecha do pobre pepino soava grotesca.
Empunhando a curiosidade ímpar e sagacidade que possuem as crianças, lancei ainda cedo o questionamento ao ‘Velho’ sobre o porquê da birra contra aquela inocente leguminosa de sabor tão delicado.
Entre várias caretas ele me contou a paródia. Adolescente, morava no interior da Bahia. Era festa do padroeiro da cidade. Decidiu, junto com os amigos, caminhar até a fazenda do pai, e voltar com alguns cavalos para participar do desfile. Depois de algumas horas de caminhada, debaixo do sol sertanejo que por aquelas bandas alcança, e sobre a areia que consome um pedaço mais cada vez que o pé afunda, uma combinação maldita, frisou, chegaram à fazenda. Para quem tinha a esperança de encontrar a mulher do caseiro, e uma galinha gorda que aplacasse a fome, a visão da casa fechada e vazia foi trágica. Arrombada a porta só encontraram banha, sal, farinha, e o tal do pepino. Enquanto alguns buscavam os cavalos e cuidavam das selas, o ‘Velho’, que já era dado a cozinheiro desde aquele tempo, ficou por ali mesmo misturando no fogão de lenha o pouco que havia. Pronta a gororoba, se puseram ávidos a ingerir aquilo que acalmaria a fome trucidante. E assim foi feito, até o último pedaço.
No caminho de volta ainda podiam contar com o sol sobre a cabeça, mas salvavam-se os pés, ora substituídos pelas patas eqüinas. Quando alcançaram a cidade, ansiosos por um banho, e uma farda bonita para o desfile, despediram-se. E cada um para o seu lado seguiu, com vistas a encontrarem-se mais tarde à frente do desfile.
Bem, este era o plano, sussurrou o velho, enxugando o suor da testa, trazido pela lembrança amarga. Conseguiu chegar em casa ainda a tempo de alcançar o banheiro. Poderia ter sido mais humilhante, imagine só a cena ainda piorada de calças com aquelas manchas inconfundíveis que por vezes juntam-se ali pelas costuras e dobras, grifou ele. Horas, e dias, se seguiram àquele martírio inicial. Epasmos, contrações, dores, suores, tonturas, febres etc, dava quase um compêndio médico a ladainha. Ora por vias gástricas abaixo, ora pelas vias superiores, fato é que quase nada sobrou naquele corpo magro ao fim dos dias de sofrimento.
Com o tempo conseguiu recuperar-se da paúra da farinha, banha e sal. No entanto, a mera menção da palavra ‘pepino’, diga lá a visão de um deles, era suficiente para fazer o estômago dar umas cambalhotas.
"És um senhor tão bonito, tempo, tempo, tempo"... (CV)
Aquela poderia ser mais uma manhã como outra qualquer. Eis que o sujeito desce na estação do metrô. Vestindo jeans, camiseta e boné, encosta-se próximo à entrada, tira o violino da caixa e começa a tocar com entusiasmo para a multidão que passa por ali, bem na hora do rush matinal. Mesmo assim, durante os 45 minutos que tocou, foi praticamente ignorado pelos passantes. Ninguém sabia, mas o músico era Joshua Bell, um dos maiores violinistas do mundo, executando peças musicais consagradas num instrumento raríssimo, um Stradivarius de 1713, estimado em mais de 3 milhões de dólares. Alguns dias antes Bell havia tocado no Symphony Hall de Boston, onde os melhores lugares custam a bagatela de 1000 dólares.
A experiência, gravada em vídeo, mostra homens e mulheres de andar ligeiro, copo de café na mão, celular no ouvido, crachá balançando no pescoço, indiferentes ao som do violino. A iniciativa realizada pelo jornal The Washington Post era a de lançar um debate sobre valor, contexto e arte. A conclusão: estamos acostumados a dar valor às coisas quando estão num contexto. Bell era uma obra de arte sem moldura. Um artefato de luxo sem etiqueta de grife.
(...)
Tempo.
Talvez um luxo para a mulher que surgiu apressada na escada rolante daquela manhã no metrô de Washington, segurando a mão de seu filhinho de 3 anos. O menino aparece no vídeo virando a cabeça várias vezes, tentando olhar para o violinista, enquanto é puxado pela mãe. Queria parar um pouco para ouvir a música. Mas a mãe estava sem tempo.
domingo, novembro 18, 2007
Outono
sábado, novembro 17, 2007
Orgias
- Alô?
- Alô cara, beleza?!?
- Ôpa, tava esperando tua ligação. Tudo certo pro bacanal?
- Tudo sobre controle. Acabei de passar o último treino com o pessoal todo reunido.
- Faltou alguém?
- Um casal de anões, três odaliscas núbias e o dromedário.
- Pô, logo o dromedário?
- Pois é, só tinha camelo disponível.
- Mas aquele camelo brocha do ano passado foi uma tragédia.
- Eu lembro, não teve catuaba, pílula azul, chute no saco ou zebra virgem que desse jeito no desgraçado.
- Mas zebra virgem também, fala sério...
- Tu esperavas o quê? Que eu arranjasse uma camela virgem às duas da manhã?!?
- Tudo bem que nós tentamos. Ainda bem que tinha aquele teu primo tarado que arranjou a zebra virgem. Ele vem este ano de novo?
- Tá maluco? Esqueceu que tivemos que acorrentar aquele doido no estábulo?
- É verdade. Quando chegamos lá ele já tinha violentado duas ovelhas, faturado a égua e estava encarcando no pobre do jumento.
- É mesmo, nem o jerico escapou.
- E o tarado ainda papou a zebra virgem no dia seguinte.
- É, já que o camelo não quis...
- E o trabalho que deu para devolver para o circo, tu lembras?
- O veterinário sem saber se a zebra estava grávida e que bicho ia nascer dali. Ia ser teu sobrinho...
- Pô, nem brinca com estas coisas.
- E a segurança?
- Confirmado, forças especiais do lado de fora, e 98 eunucos na área interna.
- Mas não eram 100?
- Dois não passaram no teste, sentiram cócegas.
- E qual maluco você arranjou para fazer o teste com os eunucos?
- Lembra daquela bicha desvairada que era meu vizinho?
- O que foi fantasiado de ambulância no revéillon na tua casa?
- O próprio, com aquela lanterna piscando na testa, imitando sirene, e a roupa branca e vermelha aberta atrás.
- E ele correndo pela casa com a sirene e a lanterna, enchendo o saco de todo mundo que estivesse fantasiado de médico ou doente, e mandando entrar na ambulância pela porta dos fundos.
- Até teu cunhado que estava de Frankstein ele pertubou.
- Pois é, nem o Frank escapou.
- E o quê que você ofereceu para ele aceitar o trampo?
- Uma grana e disse que ele podia ficar com cada pinto que ele achasse no teste.
- Então ele se deu mal. O que diabos ele vai fazer com dois meio-eunucos?
- Sei lá, mas ele também ficou desconsolado e pediu uma caixa de pilhas para o vibrador e um balde de graxa.
- Pô, balde de graxa é demais.
- E você queria que eu fizesse o quê, que eu fosse no lugar dos eunucos? Tá maluco?
- Você tem razão. Te vejo à noite. Viva as odaliscas núbias!
- Abraços. Viva as núbias!
PS: inspirado no Veríssimo.
sexta-feira, novembro 16, 2007
Som Barato
Tem uma enormidade de música brasileira de excelente qualidade, incluindo algumas raridades, gravações originais etc. Tudo de bom, sem vírus e gratuito!
Altamente recomendável.
Extraia o sumo
quarta-feira, outubro 24, 2007
La Solera
Linda Um e Linda Dois
Havia duas, uma loira e uma morena, igualmente soberbas. Pensava em matemática, herança antiga, vício antigo. Houve quem já a considerou a "mãe de todas as ciências". Felizmente há o mundo além das ciências, ditas exatas. Há cheiros, gostos e amores, que rogo, nunca possam ser transladados para insípidos algoritmos. Além da beleza ímpar que ambas possuíam, nada mais podia inferir, nem de onde vinham nem para onde iam. Na ausência de inspiração melhor ocorreu-me chamar-lhes apenas de 'Linda Um e Linda Dois'. Saliento que neste caso Dois não é maior do que Um. E que se preservem os limites da matemática.
segunda-feira, outubro 22, 2007
Sons do Nepal
sexta-feira, outubro 05, 2007
Madrid
Hoy te miré desnuda en la noche. Sí, por la primera vez. Tenía flores en tus venas y aires casi di verano, mientras el otoño que si acercaba. La miraba desnuda, encantado con las cosas que ti cercaban. Me acercaba de tu Buen Retiro y tu Prado, pasé por el Sol y la Mayor. Por supuesto que tenía la expectativa más grande de todo más que podría de haber en el sol que empezaba por (des)cubrirte, como mi alma.
Resignação
Cala-te.
Encerras teus conflitos.
Acatas o que é teu, e sempre foi.
Vens saber da “dor e delícia de seres o que é".
terça-feira, setembro 18, 2007
Princesa
Roupas rotas, corpos idem.
Dois cães brincam.
Vários homens conversam, conversa solta.
Uma estátua desconexa do seu tempo de glória a tudo assiste e nada diz.
A ponte sobre o rio completa a moldura daquela noite.
Alguma luz pousa sobre nossos corpos ali sentados.
Um miúdo com os pais quer dizer algo.
Pais silenciosos, absortos em suas drogas.
A música polifônica cessa.
Partimos rumo à tasca.
Ergue-se a princesa disfarçada de tigresa.
O vento sopra sua capa, e traz-me o perfurme de maracujá.
Talvez um beijo negro me aguarde.
Talvez.
Seios
Tento, sem muito sucesso, e com pouco esforço real, desviar meus olhos daquela blusa de flanela azul. É bastante fina, sem ser transparante. O bico dos seus seios, belos, bem formados, destaca-se na calmaria azul. Nos braços, por sobre as ombreiras, entrevejo traços de uma tatuagem, algo com um ramo, uma flor. Parece cobrir-lhe um pouco da nudez. Por quê, se tão bela?!? No rosto sóbrio, um brinco no nariz chama a atenção. Mas o olhar tranquilo me faz sorrir. Da TV, grudada na parede próxima, o comentarista grita um gol qualquer. Aproveito a distração dos presentes para mirar-lhe longamente os seios, imaginar-lhes a cor, a textura, o sabor. Inspirado em alguma perversão, nalguma fantasia erótica, sonho em abocanhá-los, com paixão. Penso em tocar-lhes, beijar-lhes, com carinho, mas sem abster-me de mordiscar-lhes com severa paixão. Julgo ainda sugá-los, metê-los de uma só vez na boca e pôr-me a brincar com a língua ao seu redor. Dura pouco o sonho. Levanta-se. Permito que vá sem dirigir-lhe palavra alguma. Um outro grito do comentarista me traz de volta à “realidade televisiva”.
quinta-feira, agosto 23, 2007
Merci
It’s
The alarm plays again. I repeat the movement of silencing it; now and then, few times. I resist leaving the bed. The half-sleep image of your eyes is by far a more pleasant sentiment. Eventually, the relentless alarm convinces me to move my body away from the bed. That linen, that mattress, that pillow, do not contain any of your fragrance, which helps me to get up.
I finish packing my small bag. I leave my camera outside. The millions of pixels containing your smile should suffice to comfort me until the next destination, until I can touch the real thing again.
In the back of my mind one question only: “When are you coming for dinner?”
Slow food, slow love, whatever time it takes… I feel like telling you a million words, if you could listen to tem, but I decide for one only: “Merci”.
Blue eyes
She was awaiting for me, sitting at the bar. The skirt was above the knees. The glasses framed the blue eyes. The short hair was harmoniously messed up. Two fingers were playing with her eyebrows. The lips produced a beautiful smile when she saw me. I was late, as usual. As I approached her, half kissing, half apologizing, she simply kissed back to me and smiled. I was not sure if she heard my apologies, but it obviously didn’t matter anymore. We took off the shoes, walked into the lounge and found a corner for us among the pillows and candles. A live band in the building across the street was courteous to play it loud, enough for our not so distant ears. The live tunes mixed well with the local lounge music, the talking around us and our half spoken words. The vibe was great. We had just come from a local restaurant. Before that, we traveled on the dirty streets of that poor city. Before that we chatted at lobby of the hotel that hosted our bodies. And further away from the present, there was emptiness; we hadn’t met each other yet.
The plans for the day, the next week, were as simple as our conversations, our desires. We decided to get away from the city, somehow, and go to the mountains. Few expectations and plans, simple simple, easy easy.
Left my cigarette in her hands, and kissed her again. The eyes were not open. My hands found their frame on her fingers, and my head over her shoulders. Closed my eyes.
De Brasília para Lhasa
Peço uma cerveja local, Lhasa Beer – beer from the top of the world, a uns 3.500 metros de altitude a frase faz sentido. Durante o dia o céu é azul, com poucas nuvens. À noite, o brilho das estrelas compete com o da lua. Ao redor, montanhas. Em algumas enxerga-se o cume coberto de neve que esnobam do sol de verão. O céu me faz lembrar de Brasília, igualmente belo e limpo. No nosso “vale”, porém, a única montanha é na estrada para Sobradinho, e apesar do frio de julho não consta que tenha nevado alguma vez no Posto Colorado.
Day or night?
The golden stars were shining, something to do with hydrogen being converted to helium, I recall. Their bright light was present in most of the space. The black light covered the rest of the darkness, untouched by the stars. Would it be day or night outside? I asked my realm.
Ephemerous
The band finished playing. I took the chance and sat down. Cleaned the sweat and ordered a beer. My eyes scanned around me. Not far from my table I spotted her, two couples and her, alone. The waitress delivered her fancy cocktail. Our eyes crossed. I stared at her and she at me. I thought about approaching her. But the fear of rejection was still greater than the expectation of joy. I ordered a second beer, while searching for her eyes again. But the friends had her attention now. I decided to go to the bathroom. I guess it was the subtle hope that the alcohol would tilt the fear-pleasure scale. When I returned the table was empty, the check paid. She was gone without a name, without a trace. I finished my beer, dropped few bills from my wallet, and closed the door of the bar behind me, alone.
Espelho
Fragmentos de espelho presos ao teto.
Fragmentos de meu corpo ali refletidos.
Penso em juntar as peças.
Tarefa difícil, falta sempre um pedaço.
Talvez se eu quebrasse um pouco os cantos.
Talvez se eu aparasse as arestas.
Deveria usar apenas tamanhos padrões.
Deveria acabar com estes pedaços feitos sobre medida.
Contraditório encontro
Acontecia todos os anos, mais ou menos, quase sempre, ao redor da mesma data. Havia quem trouxesse presentes caros. Havia os que trouxessem bebidas, frias ou quentes, e ainda, por vezes, caipirinhas de carambola e rapadura. Havia quem trouxesse o que de comer, fruto de laborioso misturar de ervas, castanhas, azeite e suor. Havia ainda quem trouxesse sorriso, simples, sincero, amigo. Havia de todas as tribos ali presente, diferentes dialetos de uma mesma língua-mãe. Vinham de todas as partes, intenções contraditórias, por vezes; razões uníssonas, no entanto. Juntavam-se ali todos ali para vê-la e poder dizer: Feliz aniversário!
quarta-feira, agosto 08, 2007
Neruda
Sabor Nordestino
Se me queres cajuí
Desejo ser doce e raro
Deixar no teu corpo o cheiro
Dos cajueiros nordestinos
Desejo ser cajuína
Saciar tua sede
Com os beijos sonoros
Dos passarinhos empapuçados
Desejo ser “pé de tonel”
Embriagar teus sentidos
Aquecer teu corpo
Com meu pequeno caju em flor
Lília Diniz
Poetisa maranhense
segunda-feira, maio 28, 2007
The End
Os vestígios dos antigos dissabores românticos se escondiam entre cartas apaixonadas, discos do Pixinguinha deixados para trás, ou eventualmente uma foto emoldurada na sala. Hoje nossas reminiscências de amor são encontradas em pedacinhos de silício dentro da máquina digital.
Esqueci-me de deletar os zeros-e-uns que contêm o teu sorriso.
domingo, maio 27, 2007
In my dreams only
Sitting in a chair, going through my own reminiscences, found her image. If she was still alive, she might have written:
I tried to hide my desires for him behind my fears and concerns, until today. Today we made love again. It was not like the first time. The intensity, the flesh, the passion, the sweat, were all the same. The pleasure of his kiss, the warmth of his hands, the incredible feeling when he first went inside, the sensation of looseness that followed, were also the same. But today we had more time to know each other, to savour each other, to discover each other.The night didn't start well. A senseless discussion about a senseless matter. I argued with him, and repeatedly made clear that I didn't want his countless kisses, his close attention and his soft touches. I lied. I was confused. My heart, still divided between past and future, held the infamous bridge that caught me. I was a prisoner of my own sentiments, aspirations and desires.I finally succumbed to his charm. It was something in his eyes that I could not elucidate, but which still made me ebrious.The bridge still existed. But a dash of courage and a sac of desire made me cross it. And once again I gave myself to him; every inch of my body belonged to him; every portion of me was touched by him; sometimes by his strong hands, other times by his tongue that covered my body; still in other occasions the rest of his body rubbed over me as if cleaning myself from previous encounters, as if in preparation for a divine ritual.My soul had displaced off my body, in a state of mercurial ecstasy. Sometime later, I returned, and could only notice the wet body of my warrior laying over mine, still breathing vividly in my ears.
quinta-feira, maio 17, 2007
terça-feira, maio 08, 2007
Orgias
- Alô?
- Alô cara, beleza?!?
- Ôpa, tava esperando tua ligação. Tudo certo pro bacanal?
- Tudo sobre controle. Acabei de passar o último treino com o pessoal todo reunido.
- Faltou alguém?
- Um casal de anões, três odaliscas núbias e o dromedário.
- Pô, logo o dromedário?
- Pois é, só tinha camelo disponível.
- Mas aquele camelo brocha do ano passado foi uma tragédia.
- Eu lembro, não teve catuaba, pílula azul, chute no saco ou zebra virgem que desse jeito no desgraçado.
- Mas zebra virgem também, fala sério...
- Tu esperavas o quê? Que eu arranjasse uma camela virgem às duas da manhã?!?
- Tudo bem que nós tentamos. Ainda bem que tinha aquele teu primo tarado que arranjou a zebra virgem. Ele vem este ano de novo?
- Tá maluco? Esqueceu que tivemos que acorrentar aquele doido no estábulo?
- É verdade. Quando chegamos lá ele já tinha violentado duas ovelhas, faturado a égua e estava encarcando no pobre do jumento.
- É mesmo, nem o jerico escapou.
- E o tarado ainda papou a zebra virgem no dia seguinte.
- É, já que o camelo não quis...
- E o trabalho que deu para devolver para o circo, tu lembras?
- O veterinário sem saber se a zebra estava grávida e que bicho ia nascer dali. Ia ser teu sobrinho...
- Pô, nem brinca com estas coisas.
- E a segurança?
- Confirmado, forças especiais do lado de fora, e 98 eunucos na área interna.
- Mas não eram 100?
- Dois não passaram no teste, sentiram cócegas.
- E qual maluco você arranjou para fazer o teste com os eunucos?
- Lembra daquela bicha desvairada que era meu vizinho?
- O que foi fantasiado de ambulância no revéillon na tua casa?
- O próprio, com aquela lanterna piscando na testa, imitando sirene, e a roupa branca e vermelha aberta atrás.
- E ele correndo pela casa com a sirene e a lanterna, enchendo o saco de todo mundo que estivesse fantasiado de médico ou doente, e mandando entrar na ambulância pela porta dos fundos.
- Até teu cunhado que estava de Frankstein ele pertubou.
- Pois é, nem o Frank escapou.
- E o quê que você ofereceu para ele aceitar o trampo?
- Uma grana e disse que ele podia ficar com cada pinto que ele achasse no teste.
- Então ele se deu mal. O que diabos ele vai fazer com dois meio-eunucos?
- Sei lá, mas ele também ficou desconsolado e pediu uma caixa de pilhas para o vibrador e um balde de graxa.
- Pô, balde de graxa é demais.
- E você queria que eu fizesse o quê, que eu fosse no lugar dos eunucos? Tá maluco?
- Você tem razão. Deixa pra lá. E as diversões, alguma novidade?
- Tem algumas, mas eu estou apostando naquela inspirado nos quadrinhos.
- Vai ser um sucesso. Vai ter gente fazendo fila para pegar um anão besuntado,...
- E mergulhar no caldeirão de fondue!
- Só quero ver depois do fondue...
- Ou pior, se o anão cair dentro do pote.
- Como anão sofre.
- Pois é. Te vejo à noite. Viva as odaliscas núbias!
- Abraços. Viva as núbias!
PS: inspirado no Veríssimo.
sexta-feira, maio 04, 2007
Nada
Dizia-se dele: era tão triste e tão preguiçoso que gastou a vida inteira para matar-se. Não buscou outro que o fizesse. Entreteu-se a si mesmo com o sórdido trabalho. O fazia com pouca continuidade, sem nenhuma paixão, esforço ou desejo. Fazia-o porque havia de ser feito, diria a si mesmo se ousasse ter perguntado. Mas nunca o fez, e não mais o fará. Não era de arroubos, ousadias ou destemperamento











